La historia de Izalzu se remonta al menos al siglo XI. Ya en el año 1037 aparece documentado como un enclave vinculado al Monasterio de Leyre, lo que evidencia su importancia dentro de la organización territorial del antiguo Reino de Navarra.
Durante siglos, la vida en el pueblo estuvo basada en:
- la ganadería de montaña
- el aprovechamiento de los bosques
- la gestión comunal de los recursos
Este modelo ha marcado el carácter del valle y todavía hoy se percibe en su paisaje y en su cultura.
La leyenda de Gartxot: memoria, música y tragedia
Izalzu guarda una de las leyendas más intensas del Pirineo navarro: la historia de Gartxot y su hijo Mikelot.
Según la tradición, Gartxot era un bardo que transmitía la cultura y la lengua a través del canto. Su hijo fue llevado por monjes para educarlo, pero el padre lo rescató para mantener viva su identidad. La historia termina de forma trágica, simbolizando el conflicto entre cultura popular y poder institucional.
Este relato, documentado en la tradición oral del valle, convierte a Izalzu en un lugar con una fuerte carga simbólica y cultural.